>>>Con 13.7 casos por cada 100 mil habitantes, el estado registra una de las tasas más altas del país; especialistas y sociedad civil piden fortalecer la prevención, la atención de la salud mental y una ley que también contemple a las familias afectadas.
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 13/09/2026. —La prevención del suicidio en Yucatán requiere atención permanente y una estrategia que involucre a autoridades, especialistas, escuelas, comunidades y sociedad civil. Con una tasa de 13.7 casos por cada 100 mil habitantes, el estado se encuentra entre las entidades con mayor incidencia del país, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Yucatán ocupa el segundo lugar nacional en este indicador, únicamente por debajo de Chihuahua, que registró una tasa de 13.8. Aguascalientes se ubicó en tercer sitio, con 12.0 casos por cada 100 mil habitantes.
La diferencia resulta marcada frente a entidades como Guerrero, con 2.0 casos; Chiapas, con 3.8, y Veracruz y Baja California, con 4.7.
Ante este escenario, durante una marcha realizada en Paseo de Montejo, en Mérida, fue para visibilizar la problemática, María Luisa Márquez Beltrán, psicóloga clínica, maestra en Psicología Clínica y Salud y coordinadora de voluntarios de la Asociación Yucateca de Suicidólogos, destacó que la atención no debe limitarse a acciones aisladas.

“Estamos impulsando entre todos una iniciativa que hable sobre que visibilice, informe y trate la atención prevención y cognición, con respecto al suicidio en Yucatán”, explicó.
La propuesta contempla fortalecer la prevención, pero también atender a quienes quedan atrás después de una muerte por suicidio. Márquez Beltrán destacó la importancia de incorporar la llamada postvención, dirigida principalmente a familiares y personas cercanas.
“Las personas, hoy tenemos a muchas personas aquí que son familiares varios de personas que han muerto por suicidio. Entonces, queremos que también se atienda esta parte”, señaló.
La especialista consideró que una legislación en la materia permitiría establecer mayores garantías para el acceso a la salud mental y generar herramientas de acompañamiento.
“Entonces, la parte de poder tener una ley, nos ayudaría a que todas las personas tengan el derecho a la salud mental y también todas las personas que son familiares puedan tener la atención debida”, sostuvo.
Un problema que no tiene una sola causa
Márquez Beltrán explicó que hablar del suicidio exige evitar explicaciones simples, pues se trata de una problemática multifactorial.
“Es algo que es muy importante reconocer es que el suicidio es multifactorial, ¿no? No depende solamente de una sola situación o de una sola característica o tendencia”, afirmó.

Adicciones, enfermedades crónicas y distintas circunstancias personales pueden coincidir y afectar la salud emocional. También señaló que factores como la zona geográfica y el calor son elementos que continúan bajo investigación.
“La zona geográfica, el calor, todo eso se está investigando completamente, pero para poder llegar a más, pues necesitamos los recursos para poder hacer un mapeo de todo lo que se requiere”, indicó.
Llevar la prevención a escuelas y comunidades
Para reducir los casos, la especialista consideró necesario ampliar los programas y llevarlos directamente a los espacios donde las personas viven, estudian y trabajan.
“Seguir atendiendo, seguir creando programas, seguir dando esta situación, pero sobre todo poniéndole atención a la ley que hiciéramos que se pudiera fortalecer y visibilizar y autorizar para que lleguemos a más personas, a más escuelas, a más maestros, a más médicos que son quienes en realidad lo necesitan y a las comunidades, que es la parte muy importante”, expresó.
También destacó la necesidad de comprender las costumbres y características de cada comunidad para acercar información de manera adecuada.
“Entonces, desde ahí tenemos que empezar. Creo que si queremos abonar en parte de la cultura, tenemos también nosotros que aprender costumbres, tradiciones, no porque sean ciertas, sino porque entonces tenemos que descubrir que cómo podemos involucrarnos con la comunidad, con las costumbres para poder llevarles el conocimiento”, señaló.
La educación emocional comienza desde la infancia
Uno de los llamados de la especialista está dirigido a fortalecer la educación emocional desde edades tempranas, particularmente ante la presencia de casos entre menores.
“Necesitamos hablarlo, ¿no? No podemos seguirlo escondiendo, pero la importancia aquí es hablarlo de la manera correcta”, explicó.
En lugar de abordar directamente el suicidio con niñas y niños pequeños, planteó trabajar en el reconocimiento y validación de las emociones.

“Cuando les demos educación emocional, cuando les demos y validemos las emociones que sienten. Entonces, vamos a poder demostrarles que si tienen miedo, que si se sienten mal, que si tienen ganas de llorar, se vale y que pueden compartir”, afirmó.
La iniciativa que impulsa la Asociación Yucateca de Suicidólogos fue presentada previamente ante el Congreso del Estado. Márquez Beltrán señaló que mantienen comunicación con legisladores para continuar con el proceso.
“Se llevó al Congreso, sé que estuvimos en algún momento con la diputada Clara Rosales y estamos todavía por ahí trabajando de la mano con ellos”, comentó.
El planteamiento busca que la prevención y la atención de la salud mental no sean esfuerzos separados, sino parte de una estrategia permanente.
“La sociedad civil necesita trabajar junto con todo el gobierno, ¿para qué? Para que podamos tener ese alcance”, concluyó.