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Caballos, perros, banderas y miles de aplausos: así desfiló Mérida

Caballos, perros, banderas y miles de aplausos: así desfiló Mérida

>>>El Centro Histórico de Mérida se convirtió en una gran fiesta patria con el paso de 4,850 participantes, entre estudiantes, policías, soldados, marinos, integrantes de la Guardia Nacional y una destacada presencia de mujeres; caballos y binomios caninos fueron de los grandes protagonista.

Alejandro Ruvalcaba.

MÉRIDA, YUCATÁN, 16/09/2026. —Hubo niños que levantaron la mirada, padres que sacaron el teléfono y abuelos que sonrieron al recordar otros desfiles. Hubo banderas por todos lados, música de las bandas de guerra, motocicletas rugiendo y, cuando aparecieron los caballos y los perros entrenados, la Plaza Grande prácticamente se convirtió en una tribuna de aplausos.

Así comenzó la mañana del 16 de septiembre en Mérida.

Desde las 07:00 horas, las familias comenzaron a llegar al Centro Histórico para presenciar el izamiento de la Bandera Nacional, encabezado por el gobernador Joaquín Díaz Mena, y esperar el tradicional desfile cívico-militar por el 216.º aniversario del inicio de la Independencia de México.

El calor ya se hacía sentir, pero nadie parecía tener demasiada prisa por irse. La expectativa estaba en las calles.

Cuando comenzaron a avanzar los primeros contingentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), las miradas se fueron hacia las motocicletas. El sonido de los motores se mezcló con los aplausos y las banderas comenzaron a ondear con más fuerza.

Al frente del contingente de la SSP apareció su comandante, Luis Felipe Saidén Ojeda, a bordo de una motocicleta.

Después llegó uno de los momentos que cada año provoca una reacción especial entre los más pequeños: el paso de los caballos.

“Tío sube a tus hombros para ver bien las bandera que vienes con los saldos en sus caballos, ve tio, ve tio, que bonitos caballos… maa, esa banderotas”, expresaba un niño de 6 años.

Y tenía razón en algo: los caballos llamaron la atención.

Elegantes, perfectamente alineados y avanzando al ritmo de la marcha, los animales provocaron que más de un niño pidiera ser cargado o subido a los hombros de sus padres para no perderse ningún detalle.

Poco después aparecieron los binomios caninos.

Los perros entrenados, acompañados por sus elementos, avanzaron ante la mirada curiosa de niños y adultos. Algunos espectadores levantaron sus teléfonos para fotografiarlos, mientras otros simplemente siguieron con la mirada el paso firme de los animales.

Entre caballos y perros, el desfile mostró también una faceta menos solemne y mucho más cercana de las instituciones de seguridad: aquella que despierta curiosidad y admiración entre los niños.

“Mamá, allá vienen los soldados”

La llegada de los contingentes militares volvió a cambiar el ambiente.

“Mamá allá vienen los soldados, mira son muchos mamá, vienen en esos camiones”, decía una niña.

Y sí, eran muchos.

Detrás de los estudiantes aparecieron elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina y la Fuerza Aérea, acompañados por vehículos, motocicletas, ambulancias, drones y unidades especializadas.

Pero entre todos los uniformes hubo una presencia que también destacó de manera especial: las mujeres.

Mujeres policías, soldados, marinas, integrantes de la Guardia Nacional, bomberas y paramédicas marcharon junto con sus compañeros y recibieron los aplausos de la gente.

Su presencia dejó una imagen distinta del desfile. Mujeres al frente de agrupamientos, detrás de los controles de vehículos, en unidades de emergencia y formando parte de los cuerpos militares y de seguridad que recorrieron las calles de Mérida.

Mientras avanzaban, algunas familias las señalaban a sus hijos, otras las fotografiaban y muchas personas simplemente aplaudían.

Una marcha que parecía no terminar

Antes de los contingentes militares desfilaron cientos de estudiantes.

Como cada año, el contingente escolar pareció interminable. Pasaron escoltas, bandas de guerra y jóvenes de secundarias y preparatorias.

Participaron, entre otras instituciones, la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), el Instituto Tecnológico de Mérida, la Escuela Secundaria Estatal n.º 1 “Agustín Vadillo Cicero” y la Escuela Secundaria “Adolfo Cisneros Cámara”, fundada el 21 de abril de 1930 en Mérida.

En total, fueron 4,850 participantes.

La cifra incluyó 985 alumnas y alumnos de 18 escuelas secundarias, 1,420 estudiantes de 25 planteles de educación media superior y superior y 50 integrantes de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán.

También participaron 1,096 elementos de la SSP, 301 integrantes de 10 agrupamientos mixtos, 275 elementos de la Policía Municipal, 559 de la X Región Militar y 164 de la 9.ª Zona Naval.

El desfile llevó consigo un impresionante despliegue: seis banderas de guerra, 100 banderas nacionales, 60 banderines, 58 escoltas de bandera, 32 bandas de guerra, 88 aviones, 26 animales, siete ambulancias, 56 motocicletas, 162 vehículos, dos embarcaciones, 10 drones y siete unidades de maquinaria pesada, entre remolques, volquetes y grúas.

Además, participaron 1,315 armas.

Una mañana para mirar y recordar

Desde el balcón central del Palacio de Gobierno, Joaquín Díaz Mena, acompañado por la presidenta honoraria del DIF Yucatán, Wendy Méndez Naal, presenció el paso de los contingentes.

En las calles, mientras tanto, la celebración era otra.

Había quienes gritaban a los estudiantes, quienes aplaudían a los policías, quienes buscaban una fotografía de los soldados y quienes esperaban pacientemente el siguiente caballo o el siguiente perro.

El desfile terminó después de una hora con 26 minutos.

El coronel de caballería Narciso Valadez Nájera, comandante del 20.º Regimiento de Caballería Motorizado de Valladolid, rindió el parte informativo y reportó que la jornada transcurrió sin novedad.

Pero la gente todavía no quería abandonar la Plaza Grande.

Al concluir el desfile, un grupo de personas rodeó a la banda musical de la X Región Militar, que permaneció en el lugar para interpretar algunas melodías.

Los uniformes, los instrumentos y las banderas volvieron a reunir a la gente.

La mañana había empezado con el izamiento de la bandera y terminó entre música y aplausos.

En medio quedaron los 4,850 participantes, las bandas de guerra, las motocicletas, los vehículos militares, las mujeres que marcharon con paso firme, los caballos que hicieron voltear a todos y los perros que provocaron la curiosidad de los pequeños.

Y quedaron también las voces infantiles, esas que no necesitan discursos para explicar lo que estaban viendo.

“¡Mamá, allá vienen los soldados!”

Y, un poco después, desde unos hombros infantiles:

“…que bonitos caballos… maa, esa banderotas”.

Así se vivió el desfile de Independencia en Mérida: con el sol arriba, las calles llenas, las banderas ondeando y una ciudad entera mirando pasar a México frente a sus ojos.