>>>Un estudio nacional revela un país con confianza fragmentada, donde la cercanía institucional no siempre se traduce en credibilidad y la ciudadanía mantiene reservas frente a sus autoridades.
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 17/04/2026. — La confianza en México no es pareja, y eso dice mucho del estado de su democracia. Mientras algunas instituciones logran sostener la credibilidad ciudadana, otras enfrentan un desgaste evidente que se refleja en la percepción social.
Así lo muestra la Encuesta Nacional de Confianza en la Administración Pública (ENCOAP) 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con base en 2,340 viviendas del país.
El estudio no solo mide cifras, sino percepciones profundas. Analiza cómo la población evalúa a sus instituciones a partir de experiencias cotidianas y escenarios hipotéticos, además de examinar la relación entre ciudadanía y gobierno en tres ejes fundamentales: la satisfacción con los servicios públicos, la participación política y la visión sobre los retos a largo plazo.

En el plano social, la confianza entre personas se mantiene, pero no sin fisuras. La ENCOAP 2025 revela que el 60 por ciento de la población adulta considera que puede confiar en la mayoría de las personas; sin embargo, un 17.6 por ciento expresa desconfianza, lo que evidencia una fractura que impacta directamente en la convivencia social.
Cuando se trata de instituciones, el contraste es aún más evidente.
“Las figuras u órdenes de gobierno de la administración pública que registraron los mayores porcentajes de confianza alta o moderadamente alta fueron las personas empleadas del gobierno federal, con 56.3 por ciento. En contraste, las figuras o niveles de gobierno de la administración pública que registraron los menores porcentajes de confianza alta o moderadamente alta fueron los gobiernos municipales o de las alcaldías, con 47.0 %”, explica el INEGI.
El sistema de justicia tampoco escapa a esta percepción desigual. Aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación y las personas juzgadoras alcanzan niveles relativamente altos de confianza, el Congreso de la Unión y los Congresos estatales se mantienen rezagados, reflejando una distancia entre representantes y ciudadanía.
En materia de seguridad, el panorama cambia. Las instituciones castrenses encabezan la confianza ciudadana, consolidándose como las más sólidas en percepción pública.
“En materia de las instituciones encargadas de la seguridad pública, de acuerdo con la ENCOAP 2025, 75.9 % de la población de 18 años y más refirió tener un nivel de confianza alto o moderadamente alto en las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Fuerza Aérea). Siguieron la Guardia Nacional, con 61.0 %; policía estatal, con 46.9 % y policía preventiva municipal, con 45.5 %”, detalla el INEGI.

El diagnóstico es claro: México vive una confianza fragmentada. Mientras algunas instituciones logran sostener su legitimidad, otras enfrentan un reto urgente: reconstruir el vínculo con la ciudadanía.
Porque más allá de los números, la confianza es un activo que se construye con hechos. Y cuando se pierde, no basta con medirla: hay que recuperarla.