>>>Los altos costos golpean a las economías de las familias del país.
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 13/04/2026. — Mientras los ingresos de las familias avanzan a paso lento, los precios de los alimentos básicos siguen disparándose sin freno. La canasta alimentaria no solo continúa al alza, sino que ya supera la inflación general, evidenciando una realidad cada vez más crítica para millones de hogares.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en marzo de 2026 el costo de la canasta alimentaria alcanzó los 1,940.37 pesos en zonas rurales y los 2,571.18 pesos en áreas urbanas, con productos como el jitomate encabezando los incrementos.
El problema no es menor. En un año, el costo de estos alimentos creció 7.6 % en el ámbito rural y 8.1 % en el urbano, muy por encima de la inflación general, que se ubicó en 4.6 %.
“La inflación general anual de marzo de 2026 fue de 4.6 %, lo que representó un aumento de 0.8 puntos porcentuales respecto a marzo de 2025 (3.8 %), por su parte, la inflación general mensual de marzo de 2026 (0.9 %) aumentó 0.4 puntos porcentuales respecto al mes anterior. Esta regresó a nivel similar al que se registró en julio de 2024, mes en el que la inflación fue de 1.0 por ciento”, explicó el INEGI.
Sin embargo, la realidad en los mercados va más allá de las cifras generales. Los alimentos, especialmente los más indispensables, continúan encareciéndose de forma constante. Tan solo en el último mes, las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) aumentaron 2.8 % en zonas rurales y 2.2 % en ciudades.
Productos como el jitomate y el limón se han convertido en símbolos de esta crisis de precios, seguidos por el chile y la papa. Además, comer fuera de casa también representa un gasto cada vez mayor, particularmente en zonas urbanas.

“En ambos ámbitos, los rubros jitomate y alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, en ese orden, fueron los que más contribuyeron al incremento anual del valor monetario de la canasta alimentaria. En el caso de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, la incidencia fue mayor en el ámbito urbano; el rubro jitomate fue mayor en el rural; en tercer lugar, el rubro con mayor incidencia fue bistec de res en la zona rural; en el urbano fue leche pasteurizada de vaca”, detalló.
Los precios en carne y huevo terminan por agravar el panorama. En zonas rurales, el kilo de bistec de res alcanza los 111 pesos, el de cerdo 70 y el pollo 80, mientras el huevo llega a 65 pesos. En las ciudades, la situación es aún más dura: la carne de res se vende hasta en 130 pesos, la de cerdo en 76, el pollo en 80 y el huevo ronda los 60 pesos.
Ante este escenario, la pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo podrán las familias sostener su alimentación básica? Hoy, llenar la despensa ya no es una tarea cotidiana, sino un desafío económico que evidencia la presión real sobre los hogares y la urgencia de contener el alza en los alimentos.