>>>El buceo en Yucatán se consolida como una actividad accesible y en auge, que invita tanto a principiantes como a aventureros a explorar cenotes y costas, y descubrir la riqueza natural que se esconde bajo el agua.
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 03/05/2026. — El buceo en cenotes y aguas subterráneas en Yucatán vive un auge sostenido, impulsado por el desplazamiento de buzos que antes exploraban destinos como Playa del Carmen y Tulum, en Quintana Roo; así lo afirma David de la Garza.
Él es representante de la escuela de buzos Bluers, ubicada en la colonia García Ginerés, quien advierte que las condiciones en aquel estado han cambiado significativamente.
“Pues cada vez va más, cada vez va en incremento”, señala al referirse a la demanda actual en la entidad. Explica que muchos buzos, especialmente los especializados en cenotes, han comenzado a migrar hacia Yucatán debido a las dificultades que enfrentan en otros destinos del Caribe mexicano.

Según detalla, “los buzos que acostumbran bucear cenotes en Playa del Carmen, Tulum, en Quintana Roo se están viniendo para acá debido al alta complejidad del buceo de hoy allá”.
Entre las causas, menciona factores que van más allá de lo técnico: “El poder de las comitivas que tienen el poder sobre los cenotes, cada vez se hacen más complicadas el buceo recreativo técnico para los buzos. Muchas extorsiones, robos y demás, maltrato hacia el cliente y turista en general”.

Este escenario ha favorecido a Yucatán, donde, asegura, las condiciones son más accesibles y el ambiente resulta más atractivo tanto para principiantes como para expertos. “Entonces están viniendo a Mérida, Yucatán, a bucear el cenote, a explorar”, afirma.
El estado no solo ofrece mayor tranquilidad, sino también oportunidades únicas para la exploración.
“Tenemos muchos cenotes acá inexplorados que los buzos técnicos les encanta explorar nuevos cenotes y descubrir”, destaca De la Garza, quien añade que la hospitalidad local también juega un papel clave: “aquí es mucho más sencillo, la gente es mucho más agradable, todo es más cálido, entonces, el buzo está buscando más Yucatán por el ambiente que se vive”.

En cuanto a la práctica del buceo, el especialista explica que existen distintos niveles de profundidad y complejidad que requieren certificaciones específicas.
“Sí, las profundidades, en medio recreativo, pero también los profesionales que buscan más una recreación, se llevan a cabo por medio de certificaciones”, precisa.
El proceso formativo inicia con una certificación básica: “la primera, para empezar en el mundo de buceo, se llama Open Water, que es el primer paso en la incursión al mundo del buceo”.
A partir de ahí, los buzos pueden especializarse en diferentes modalidades: “a partir de ahí, el advanced, el master, sidemount, cuevas, cavernas, buceos más técnicos con diferentes mezclas de gases”.
De la Garza compara esta progresión con la estructura de un árbol: “entonces, el Open Water es el tronco del árbol y de ahí en fuera todas las siguientes ramas son todas las certificaciones que existen dependiendo la particularidad que busques”.




Respecto a quién avala estas certificaciones, explica que existen organismos internacionales encargados de ello.
“Las otorgan diferentes certificadores a nivel internacional”, comenta, y añade que actualmente trabajan con una organización en crecimiento: “nosotros actualmente estamos trabajando con una que tuvo el mayor crecimiento en el 2025 a nivel mundial que se llama RAID”.
Más allá de la formación técnica, la escuela Bluers busca ofrecer una experiencia integral a sus alumnos.
“Ofrecemos una comunidad, un espacio seguro donde todas las personas y cada persona que entra por nuestra puerta está tratada como la familia”, subraya.

Se destaca que el objetivo es que cada buzo viva una experiencia completa: “Le brindamos la seguridad, la confianza y la oportunidad de que obtenga una experiencia plena, segura y divertida”.
Con un entorno natural privilegiado y condiciones más favorables para la práctica, Yucatán se consolida como un nuevo polo de atracción para el buceo, en un momento en que otros destinos enfrentan crecientes desafíos.
Yucatán bajo el agua: la experiencia de buceo que conquista a principiantes y aventureros
Sumergirse en las aguas cristalinas de un cenote o explorar el mar frente a la costa yucateca ya no es una actividad exclusiva para expertos. Hoy, el buceo se abre como una experiencia accesible, emocionante y cada vez más buscada por quienes desean descubrir un mundo completamente distinto bajo la superficie.
Para quienes nunca han buceado, el primer paso es más sencillo de lo que parece. El instructor Gerardo Cosgaya Sosa lo explica con claridad: “hay dos caminos que podemos hacer, lo que se llama experiencia de buceo, que es nada más, yo no cuento con ninguna experiencia y quiero saber de qué se trata; es algo que te dura 6 horas, vienes, te enseñamos, vamos a un cenote abierto completamente que practiques y sientas cómo es todo esto”.
Esta opción permite a cualquier persona, sin conocimientos previos, vivir un primer acercamiento seguro y guiado, pero para quienes buscan ir más allá, existe la posibilidad de certificarse y convertir el buceo en una actividad constante.


“Ahora, me gustó el buceo o estoy seguro que quiero bucear de manera más deportiva deben tomar el curso de Open Water 20 o Aguas Abiertas 20, es un curso completo con clases teóricas, clases en piscina y posteriormente una certificación a nivel internacional”, detalla.
Una de las grandes ventajas es que esta certificación no tiene fecha de caducidad. “No caduca y es válida a nivel mundial por agencia o certificadora RAID”, subraya el instructor, lo que abre la puerta a explorar distintos destinos alrededor del mundo.
Pero más allá de la formación, lo que realmente cautiva a los buzos es la experiencia bajo el agua. Y es ahí donde los cenotes de Yucatán ofrecen un espectáculo difícil de igualar.

“Debajo del agua la realidad es que todo cambia, tenemos juegos de luces muy bonitos, encontramos muchos vestigios del mundo Maya, del mundo antiguo”, describe Cosgaya Sosa.
El temor inicial, reconoce, es común. Sin embargo, la percepción cambia radicalmente al descender: “la realidad es que pensamos que es oscuro, pero cuando estás ahí abajo, tienes los rayos de luz desde la entrada y demás, todo cambia”.
La versatilidad del estado también permite elegir entre diferentes escenarios. Para quienes prefieren el mar, las opciones son igual de atractivas.
“También hay personas que simplemente dicen ‘oye, yo no quiero ir a bucear al cenote’, también lo podemos hacer en el mar tenemos salidas a Sisal, Progreso o Alacranes”, señala.
En otras palabras, hay una alternativa para cada tipo de aventurero: “Si no te gusta el cenote, vamos a ir al mar, si no te gusta el mar, vamos a ir al cenote y viceversa”.
En cuanto a la profundidad, el avance depende de la certificación de cada buzo.
“En el nivel uno podemos ir hasta 20 metros de profundidad y en el nivel dos tenemos hasta 39 metros, que es el límite del buceo recreativo”, explica.


Sin embargo, Yucatán también es hogar de retos mayores para los más experimentados. En el municipio de Sacalum se encuentra el impresionante cenote Sabak Ha cenote, considerado uno de los más profundos del país.
“Ha sido buceado hasta 193 metros aproximadamente y dicen que aún tiene más profundidad”, destaca.
Este tipo de atractivos posiciona al estado como un destino privilegiado tanto para principiantes como para buzos técnicos de alto nivel.






“Realmente aquí tenemos un lugar muy padre para toda la gente que viene del exterior de México, que nos visita… y que hace este tipo de buceos profundos”, añade.
Con experiencias accesibles, certificaciones internacionales y escenarios naturales únicos, Yucatán se consolida como un paraíso para descubrir el mundo submarino. Una invitación abierta para vencer el miedo, sumergirse y dejarse sorprender por lo que existe bajo el agua.
FOTOS: Gerardo Cosgaya Sosa.