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CUANDO EL MAL LLAMA A LA PUERTA

CUANDO EL MAL LLAMA A LA PUERTA

>>>Con relatos de sufrimiento, más de 200 casos atendidos desde 2016 y la advertencia de que el demonio puede manifestarse en hogares y personas, la Arquidiócesis de Yucatán lanza una semana de formación para enfrentar lo que define como “acción extraordinaria del maligno”.

A.R.

MÉRIDA, YUCATÁN, 26/02/2026. —En los márgenes del miedo y las historias que se susurran en voz baja, la Arquidiócesis de Yucatán anunció la Primera Semana de Formación para Laicos de la Pastoral de la Consolación y Ministerio de Exorcistas. No se trata de ficción ni de escenas cinematográficas como las de “El Santo contra los Vampiros”, sino de personas que llegan con la convicción de que algo oscuro habita en su interior y buscan, desde la fe, ser liberadas de aquello que describen como “tener a Satanás” en su cuerpo o mente.

El obispo auxiliar, Pedro Mena Díaz, explicó que el ministerio del exorcista ha existido siempre en la Iglesia, aunque en años recientes ha cobrado una dimensión pastoral más amplia.

“Son personas que designa el arzobispo para ejercer, como exorcista de la diócesis, uno, dos o tres sacerdotes que, pues se dediquen a este ministerio, sin embargo, desde ya hace 2, 3 años ha tomado fuerza el que es pastoral de la consolación y ministerio del exorcista”, señaló.

La diferencia, apuntó, es que ahora no solo se atienden casos extremos, sino que se busca formar agentes capaces de acompañar procesos complejos. Del 2 al 4 de marzo de 2026 se impartirán cursos: por la mañana para sacerdotes y por la noche para laicos.

“Es una acción evangelizadora de la iglesia que se enfoca en las personas y las familias que sufren y creen que sufren la acción extraordinaria del maligno, brindándoles apoyo espiritual y, en caso de necesidad, redireccionando su atención a las diferentes pastorales de la arquidiócesis”, dijo Mena Díaz.

Antes de hablar de posesión, advirtió, cada caso pasa por un análisis cuidadoso para descartar enfermedades físicas o trastornos mentales.

“Entonces, esta es parte importante para atender a todos, pero no todos los casos que se presenten son posesiones demoníacas”, puntualizó.

Luis Alberto Avilés Aguilar, coordinador de la Pastoral de la Consolación, aseguró que detrás de cada solicitud hay dolor real, no espectáculo: “digamos el demonio es el más grande criminal, más grande criminal y hace sufrir”.

Desde 2016, el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, designó presbíteros para ejercer este ministerio con discreción, lejos de la exposición pública.

“Y lo hemos venido haciendo de una manera discreta las personas que se acercan a las parroquias e iniciábamos este acompañamiento”, se explicó.

El psicólogo Mario Chan Suárez recordó que muchos de los casos atribuidos a “embrujos” encuentran explicación en la salud mental, aunque reconoció que la Iglesia mantiene su propio proceso de discernimiento.

“Hemos atendido, se nos han acercado alrededor de 200, 230 personas a lo largo de estos años (desde el 2016) solicitando el apoyo, la intervención de la iglesia para el problema que piensan, que es una cuestión espiritual”, dijo.

Para María Concepción Cebada Ricalde, miembro de la pastoral, el riesgo puede comenzar en lo aparentemente inofensivo: objetos, prácticas o creencias que, desde su perspectiva, abren puertas invisibles.

“Se han identificado como las prácticas esotéricas, lo que es la adivinación, la suerte, los horóscopos, los cultos que también son mágico paganos, o sea, todas estas situaciones que vienen de Cuba, de África, que también tienen una parte esotérica y que y que están cobrando mayor fuerza en Yucatán, las sectas satánicas, todo este culto a la Santa Muerte, la brujería, la hechicería, el chamanismo, toda esta actividad espiritual esotérica está encaminada a alejar al hombre de Dios”, dijo Cebada Ricalde.

Advirtió que el proceso puede ser silencioso, casi imperceptible: “nuestro corazón le va perteneciendo a alguien más y es ahí donde vamos dando permiso como personas, tal vez de forma inconsciente, para que el maligno tome más poder sobre mi actuar, que puede ser vejación, obsesión, posesión o puede ser una mezcla de estas tres”.

Y añadió: “también puede tener infestación en su casa en algún artículo que posea, de repente alguna amuletito, alguna estatuita, algún recuerdito, que haya traído de algún lugar en donde se practican este tipo de formas esotéricas y entonces, bueno, esto pueda dar también pie a que experimente acción extraordinaria del demonio”.

La atención pastoral se brindará en el santuario del Divino Niño Jesús, parroquia de Cristo Rey, en el fraccionamiento Fidel Velázquez, al oriente de Mérida, en horarios establecidos a partir del 9 de marzo. Los cursos de formación se impartirán del 2 al 6 de marzo, con una cuota de recuperación de 100 pesos.

En un estado donde la fe convive con tradiciones y creencias diversas, la Iglesia abre un espacio para enfrentar aquello que algunos describen como sombras interiores. Entre diagnósticos clínicos y oraciones, la línea que divide lo espiritual de lo psicológico vuelve a colocarse en el centro del debate.