>>>El FICMY ha llevado el cine más allá de las salas, acercándolo a comunidades y promoviendo la inclusión, la formación y el desarrollo del talento local como motor de transformación social.
MÉRIDA, YUCATÁN, 02/05/2026. —En Yucatán, el cine ha dejado de ser únicamente una experiencia de sala para convertirse en un puente que conecta historias, comunidades y sueños.
Así se vive el Festival Internacional de Cine de Mérida y Yucatán (FICMY), un proyecto cultural que, durante más de 13 años, ha impulsado una visión distinta: el cine no termina cuando se apagan las luces, sino cuando deja de compartirse… y en la entidad, eso simplemente no ocurre.
Desde su creación, el FICMY se ha consolidado como una plataforma incluyente, cercana y con un enfoque social. Bajo la premisa de ser “la fiesta del cine que nunca se acaba”, el festival ha apostado por descentralizar el acceso al séptimo arte, llevando proyecciones gratuitas a comunidades donde el cine no formaba parte de la vida cotidiana.

A través de su iniciativa LOCH (Laboratorio de Cine en Comunidad), el festival ha recorrido municipios y comisarías, convirtiendo espacios públicos en salas de cine abiertas y accesibles.
Localidades como Celestún, Dzytiá, Komchén, Cenotillo, Izamal y la comisaría de Nacuché han sido sede de este encuentro itinerante que acerca el cine a niñas, niños, jóvenes y familias.

El impacto del FICMY va más allá de la exhibición de películas. Cada función se convierte en un espacio de convivencia y diálogo comunitario, donde el cine funciona como un lenguaje común que promueve valores como la empatía, la inclusión y la paz, fortaleciendo el tejido social.
Además, el festival impulsa el talento local al dar visibilidad a producciones realizadas en Yucatán, basadas en su identidad cultural y creatividad. Este esfuerzo ha permitido que proyectos surgidos en el festival participen en escenarios internacionales, en países como Argentina y España, ampliando el alcance del cine yucateco.

La formación también es un eje central del FICMY. Mediante talleres, clases magistrales y conversatorios, se generan espacios de aprendizaje para quienes buscan incursionar en el ámbito audiovisual, promoviendo el desarrollo de nuevas generaciones de creadores.
En este proceso, instituciones como la Universidad Modelo, la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) y la Universidad Anáhuac Mayab han sido aliadas estratégicas para acercar el cine a estudiantes y fortalecer el pensamiento creativo.

A lo largo de sus ediciones, el FICMY ha demostrado que el cine no sólo se observa, se vive. Se vive en cada pantalla instalada en una plaza pública, en cada historia que conecta con una comunidad y en cada encuentro que transforma la manera de entender el arte.
Hoy, el festival es más que un evento anual: es un movimiento cultural que promueve el acceso al cine y refuerza el sentido de comunidad. En Yucatán, el cine no se apaga; se comparte, se expande y se convierte en una herramienta de transformación social.