>>>Alrededor de 350 personas participaron en el simulacro realizado en el Hospital O’Horán, donde pacientes y trabajadores pusieron a prueba los protocolos de emergencia ante un escenario de sismo de magnitud 7 y posible tsunami.
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 19/09/2026. — Durante unos minutos, el área de Urgencias del Hospital Doctor Agustín O’Horán dejó de ser solamente un sitio de atención médica para convertirse en el escenario de una emergencia simulada. Pacientes, médicos, enfermeras, trabajadores sociales y personal administrativo tuvieron que reaccionar ante la alerta de un sismo y poner en práctica los protocolos de seguridad.
Al activarse la alarma en los teléfonos celulares, comenzaron las indicaciones para mantener la calma, no correr, no gritar y buscar una posición segura. Algunos pacientes y trabajadores se colocaron junto a las paredes, incluso en posición fetal, mientras otros se resguardaron debajo de escritorios y mobiliario ante la posibilidad de desprendimiento de plafones, cuadros u otros objetos.

Pero el ejercicio también mostró una de las dificultades que podrían presentarse durante una emergencia real: no todas las personas tienen la misma facilidad para desplazarse.
Algunos pacientes que permanecían sentados en las bancas tuvieron dificultades para levantarse y movilizarse debido a sus propias condiciones, situación que permitió identificar la necesidad de considerar dentro de los protocolos a quienes tienen movilidad limitada.
“Hubo buena reacción a pesar que alguna gente no quiso.participar, pero tuvimos aquí a la gente y reaccionaron de la manera que explicamos y realmente es la primera vez que nosotros tenemos un evento como este y bastante bien la reacción de la gente la verdad (…) realmente es la función que tenemos de orientar a las personas y de mantenerla informada”, dijo Yumiuri Zapata, trabajadora social del hospital.

El simulacro contempló un escenario de sismo de magnitud 7, con epicentro en Cabo Catoche, además de la posibilidad de un tsunami que pudiera afectar las costas de Yucatán.
Aunque el estado no se caracteriza por una alta actividad sísmica, el ejercicio permitió evaluar la capacidad de respuesta de quienes se encontraban dentro del nosocomio y la coordinación entre las diferentes áreas.
“En el momento que se prendió la alarma todos los jefes de servicio de cada aérea, urgencias, medicina interna, ortopedia, cirugía, terapia intensiva, hicieron el protocolo y todo fue de manera coordinada, organizada, sin alguna incidencia”, explicó Glendi León, subdirectora médica del nosocomio.



En total, alrededor de 350 personas participaron en las áreas de Urgencias y atención especializada, entre médicos, enfermeras, trabajadores sociales y personal administrativo.
Para algunos pacientes, la experiencia también representó una oportunidad para reflexionar sobre una emergencia que normalmente parece lejana en Yucatán.

“Para todo debemos estar preparados la verdad que buenos que nos enseñan a cuidar nuestra vida por cualquier cosa ¿le tocó estar en un hospital y si no estuviera aquí, estuviera en su casa lo hubiera hecho? No, la verdad no porque aveces no le tomamos importancia y dijéramos nos pasa porque normalmente aquí en Yucatán no hay sismos dices para qué”, dijo Concepción Castro, paciente.

Mientras tanto, el ejercicio realizado en el Aeropuerto Internacional de Mérida puso a prueba protocolos similares con la evacuación controlada de 200 personas y la revisión de pistas, plataformas, hangares, calles de rodaje, sistemas de comunicación y otras instalaciones.


En ambos casos, el objetivo fue comprobar que, ante una emergencia real, la respuesta no dependa de la improvisación, sino de procedimientos previamente practicados y de la coordinación entre quienes tienen la responsabilidad de proteger a las personas.