A.R.
MÉRIDA, YUCATÁN, 30/03/2026. —La organización Oceana advirtió sobre un problema extendido en México: el 38 % de los pescados comercializados en restaurantes y supermercados no corresponde a la especie que el consumidor cree adquirir.
Este porcentaje casi duplica el promedio internacional de 20 % reportado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, lo que refleja la dimensión del fenómeno en el país.
De acuerdo con el estudio “Gato x Liebre”, elaborado por la organización, el engaño es recurrente, ya que cuatro de cada diez consumidores reciben un producto distinto al que pagaron.
“Quien compra huachinango puede estar llevando a casa tilapia o bagre, pescados mucho más baratos, y paga hasta tres veces más por un producto de menor precio”, explica Oceana.
El informe señala que esta práctica no solo impacta el bolsillo de los consumidores, sino que también perjudica a las comunidades pesqueras y al equilibrio de los ecosistemas marinos.

“De las muestras analizadas, se identificó que especies de mayor consumo son las más sustituidas: marlín 91 por ciento; sierra 82 por ciento, el mero 72 por ciento; y huachinango 54 por ciento”, detalla.
Además, la sustitución genera distorsiones en el mercado, al vender especies de menor costo —como la tilapia, generalmente de acuacultura o importación— bajo el nombre de productos de mayor valor.
A ello se suman implicaciones ambientales que, en muchos casos, pasan desapercibidas para el consumidor final.
“La sustitución también tiene consecuencias ambientales: sin información clara sobre el origen e identidad de los productos del mar, los consumidores pueden estar adquiriendo, sin saberlo, especies en peligro de extinción”, explica Oceana.
El estudio documenta casos en los que el marlín ha sido sustituido por tiburón mako y tiburón zorro, ambas especies clasificadas en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
En el caso del huachinango, se detectó su reemplazo por hasta 16 especies distintas, entre ellas el pez lámpara, que habita a más de mil metros de profundidad.
Para la organización, el origen del problema se encuentra en la falta de regulación y control en la cadena de suministro de productos pesqueros.

“La sustitución de pescados ocurre porque, desde la política pública, no hay medidas que nos den la información completa sobre el recorrido de los productos pesqueros del barco al plato”, declaró Esteban García-Peña, Coordinador de Investigación y Política Pública en Oceana.
Desde 2019, Oceana ha documentado esta práctica a través de sus estudios “Gato x Liebre”, sin que hasta el momento existan mecanismos efectivos para erradicarla.
Actualmente, México carece de un sistema de trazabilidad que permita verificar el origen, la identidad y la legalidad de los productos pesqueros a lo largo de toda la cadena.
“La trazabilidad en los productos pesqueros es una herramienta fundamental para combatir la sustitución de pescados. No solo beneficiaría a la salud de los océanos, al bolsillo de las comunidades pesqueras y los consumidores, también, permitiría abrir puertas de mercados internacionales, que ya exigen trazabilidad para comercializar productos pesqueros. El Estado mexicano tiene la oportunidad, y la obligación de atender esta situación”, concluyó García-Peña.