>>>Ahorros de un año por familias meridanas, perdidos en un fraude sin freno oficial; el presunto responsable fue detenido debido a una orden de aprehensión emitida por un Juzgado en Yucatán.
A.R.
MÉRIDA, YUCATÁN, 27/12/2025. —Aprovechándose de la necesidad y la confianza de decenas de familias, un hombre fue detenido en Mérida tras presuntamente orquestar un fraude sistemático mediante la venta de canastas navideñas que nunca fueron entregadas, generando un daño económico estimado en al menos 250 mil pesos.
La Policía Investigadora de Yucatán identificó al acusado como Luis Gerardo “N”, de 28 años de edad, quien durante meses cobró pagos semanales a sus víctimas bajo la promesa de entregar arcones navideños, promesa que se desmoronó a pocos días de la Noche Buena.
El engaño quedó al descubierto el 23 de diciembre, cuando los afectados —tras un año completo de pagos— se manifestaron al confirmar que no habría ni canastas ni devolución del dinero, mientras el responsable desaparecía sin dar explicación alguna.
Inicialmente, Luis Gerardo “N” fue asegurado por elementos de la Policía Estatal luego de ser señalado por vecinos de la subcomisaría de Tixcacal; posteriormente, un Juzgado de Control libró una orden de aprehensión en su contra por el delito de fraude genérico.
Las investigaciones indican que al menos 25 personas fueron defraudadas, luego de pagar 5 mil 610 pesos cada una, mediante aportaciones de 110 pesos semanales, de enero a diciembre, en un esquema que hoy es investigado como un mecanismo deliberado de engaño.
“Se comprometió a entregarlas (las canastas navideñas) el pasado 22 de este mes, pero el acusado ni las entregó, ni devolvió el dinero”, informó la Policía Investigadora.


De ser hallado culpable, el imputado podría enfrentar una pena de hasta 10 años de prisión, conforme al artículo 323 del Código Penal de Yucatán, además de la reparación del daño, en un caso que vuelve a exhibir la vulnerabilidad de la ciudadanía ante fraudes que se aprovechan de las fechas decembrinas y la falta de vigilancia preventiva.
El caso no solo exhibe a un presunto defraudador, sino también la ausencia de mecanismos de alerta y supervisión que permitieron que el engaño se prolongara durante casi un año sin que ninguna autoridad interviniera.
Mientras decenas de familias fueron despojadas de sus ahorros con la promesa de una Navidad digna, la respuesta institucional llegó tarde, cuando el daño ya estaba consumado. El fraude se concretó, las canastas nunca existieron y la impunidad, una vez más, estuvo a punto de llegar primero que la justicia.