A.R.
TICUL, Yucatán, 09/12/2025. — En Ticul se llevó a cabo la última consulta pública organizada por diputados del Congreso de Yucatán, con el fin de integrar propuestas de especialistas, colectivos y familias en la elaboración de una nueva Ley a favor del Autismo.
Con la información recopilada en foros previos, el Poder Legislativo iniciará el análisis y discusión de las iniciativas presentadas por representantes de Morena. La expectativa es que el nuevo marco jurídico pueda aprobarse antes de que concluya el actual periodo ordinario, en diciembre.

La diputada Clara Rosales Montiel, presidenta de la Comisión de Salud y Seguridad Social del Congreso, reiteró que la creación de esta ley será prioritaria para Yucatán y destacó que este tercer foro confirma la voluntad de los legisladores de “salir de Mérida y escuchar directamente a las familias de otros municipios”, ya que —subrayó— las condiciones fuera de la capital son distintas.
Señaló además que la ley deberá establecer reglas claras para que las instituciones garanticen derechos, definan responsabilidades, contemplen sanciones y coordinen las acciones que ya se realizan desde el Gobierno del Estado.

El presidente municipal de Ticul, Humberto Parra Sosa, se sumó a este reconocimiento y aseguró que la legislación representa una oportunidad de atención integral a quienes viven dentro del espectro autista. Recordó que el municipio cuenta actualmente con un Centro Integral que atiende a 120 personas, aunque mantiene una lista de espera de 70 más.
Durante el encuentro, madres, padres, cuidadores, especialistas, funcionarias públicas y organizaciones civiles expusieron los principales retos que enfrentan las personas con autismo, especialmente en materia educativa, médica y laboral.
Entre los casos compartidos destacó el de Linda Beatriz Contreras, habitante de la comunidad de Yotholín, quien relató las dificultades que ha atravesado para garantizar la educación inclusiva de su hijo, diagnosticado con autismo nivel de apoyo tres y acompañado de TDAH. Indicó que esta situación ha implicado gastos elevados, renuncias laborales y episodios de rechazo en escuelas públicas y privadas.

Relató que identificó el diagnóstico desde los dos años y logró acceso temprano a terapias, actualmente otorgadas en un centro especializado de Ticul. Sin embargo, dijo que recientemente obtuvieron un nuevo dictamen médico que redujo la gravedad del diagnóstico inicial: “actualmente tengo un mes de que le hicieron un nuevo diagnóstico y el apoyo que mi hijo presenta ahorita en el autismo es un nivel uno”, expresó.
Pese a este avance, ingresar a una escuela pública se convirtió en uno de los desafíos más complejos: “se me presentaron muchas puertas cerradas en diferentes instituciones, donde por tener un diagnóstico le era difícil ingresar”.

Incluso tras inscribirlo en escuelas privadas, aseguró que también le negaron la permanencia por requerir acompañamiento especializado. Señaló que la falta de personal auxiliar —monitores o sombras educativas— es uno de los mayores obstáculos y que en repetidas ocasiones su hijo permaneció fuera del salón sin supervisión.
Ante ello, tomó una decisión difícil: renunciar a su empleo para acompañarlo durante la jornada escolar. “¿por qué tomé la decisión de renunciar a mi trabajo?, para hacer yo esa parte que él necesita, no todas las familias tienen condiciones económicas para contratar este servicio de forma privada”, afirmó.