A.R.
PROGRESO, YUCATÁN, 09/09/2025. — Frente al avance del cambio climático, la erosión costera y la amenaza a los ecosistemas marinos, el municipio de Progreso dio un paso decisivo. El alcalde Erik Rihani González, presentó el proyecto “Jardín de Duna Costera en el Playón de Chuburná Puerto”.
Una iniciativa que no solo busca restaurar y proteger las dunas, sino también devolver esperanza y seguridad a la población costera.
El plan contempla restauración ambiental, educación comunitaria y empleo temporal para los habitantes, con el fin de garantizar que el paisaje natural no se pierda y que las familias de la zona vivan con mayor tranquilidad frente a los riesgos que implican los huracanes y el deterioro del litoral.
“Es momento de ser proactivos, nuestro futuro depende de lo que hagamos hoy, este proyecto representa la segunda etapa de un compromiso real con nuestro medio ambiente y con la gente de Progreso”, declaró Rihani, al reconocer que las playas y humedales del municipio han sufrido un deterioro visible en los últimos años.
Este esfuerzo se suma al programa de restauración de 10.6 hectáreas de manglar en Chicxulub Puerto, financiado con recursos de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat). Ambos proyectos conforman un frente común contra la crisis ambiental que golpea a la región.
El acto reunió a representantes de instituciones y ciudadanía. Guillermo Porras Quevedo, titular de la oficina de representación de Semarnat, aplaudió la coordinación con el municipio, mientras que Shelvy Manzano García, jefa de recursos federales, y la bióloga Karen Haydee Hernández Mendoza, técnica del proyecto, subrayaron la importancia de la ciencia y la educación ambiental en estas acciones.


Por su parte, Luis Miguel Palma Remes, titular de Catastro y Zofemat, detalló que el proyecto cuenta con la participación de Profepa, la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), especialistas de la UNAM y el grupo comunitario “Lirios del Mar” de Chuburná Puerto, quienes asumirán un rol protagónico en la defensa de su propio ecosistema.
La primera fase, programada del 1 de septiembre al 19 de diciembre de 2025, contempla la creación del jardín costero, su delimitación y señalización, además de jornadas de vigilancia, mantenimiento y sensibilización comunitaria.
Este proyecto no solo simboliza un trabajo ambiental: representa la unión de una comunidad que se niega a perder su identidad costera y que hoy levanta la voz para heredar a las futuras generaciones un litoral vivo, fértil y resiliente.