>>>La familia mantiene la búsqueda activa en calles y redes, aferrada a la esperanza y al apoyo ciudadano para encontrarla.
Alejandro Ruvalcaba
Mérida, Yucatán, 12/04/2026. — A meses de la desaparición de Mirna del Socorro Barrera Vera, su familia no ha dejado de buscarla; con el paso del tiempo, el dolor permanece, pero también la esperanza.
Lizette Arceo Barrera, hija de Doña Mirna, explicó que la prioridad es que la gente no olvide el caso.
“Más que búsqueda estamos tratando de que la gente sepa que aún no ha aparecido, que seguimos todavía intentando llegar a ella porque ha habido mucha desinformación”, dijo.
La mujer desapareció el pasado 9 de diciembre, cuando salió de su casa ubicada al poniente de la ciudad.

La familia, junto con autoridades, realizó un operativo en Progreso y sus comisarías, aprovechando la presencia de visitantes para ampliar la difusión.
“Vamos a aprovechar que es el fin de vacaciones y que hay más afluencia de gente para que pues puedan apoyarnos a que esto siga de boca en boca, ¿no? Y que sepan que aún seguimos buscándola”, expresó.
A pesar de la incertidumbre, la esperanza sigue firme.
“Es correcto, y mientras no haya otro tipo de noticias, seguiremos intentando llegar a ella”, afirmó.
Cabe recordar que la mujer ha sido vista en meses atrás, caminando sobre Periférico Poniente, pero no ha sido localizada.
El llamado a la ciudadanía es claro y urgente: “si escucha algo, si ve algo, si cree algo, es muy importante que llame al 911”.
La búsqueda no se limita a operativos. Es constante, diaria, muchas veces silenciosa.
“Seguimos todo el tiempo, cada vez que podemos siempre estamos pegando en diferentes puntos de la ciudad porque pensamos que no necesariamente es donde ella se extravió”, explicó.
Aunque han recibido algunos apoyos, la familia sigue encabezando el esfuerzo.

“Siempre tenemos en el carro lo que son los volantes y pues estamos continuamente en redes compartiendo para que sepan mi mamá todavía no aparece”, agregó.
Divididos en distintos puntos como el malecón, mercado y muelle de Progreso, así como en Chelem y el Playón, continúan recorriendo calles sin horario fijo.
Porque para su familia, Doña Mirna no es un caso más: es una ausencia que duele todos los días y una vida que esperan volver a encontrar.