>>>Desde el manglar, las mujeres de Chelem han demostrado que restaurar la tierra también es restaurar la esperanza. Con sus manos, su conocimiento y su perseverancia, han transformado un paisaje degradado en símbolo de vida y dignidad comunitaria.”
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 06/05/2026. —En un acto cargado de simbolismo y justicia ambiental, el Congreso de Yucatán otorgó el reconocimiento “Elvia Carrillo Puerto” 2026 al colectivo Las Chelemeras, integrado por mujeres que durante más de 15 años han defendido y restaurado los manglares de la costa norte del estado.
La distinción fue recibida por Keila Raquel Vázquez Lira, representante del grupo, quien en su discurso recordó que este reconocimiento “no solo celebra un trabajo, sino una forma de cuidar la vida, una manera de defender a la comunidad y también una expresión de dignidad”.
Un trabajo que nació desde abajo
Vázquez Lira relató que el proyecto de Las Chelemeras comenzó como una oportunidad de empleo temporal en medio de la degradación del manglar en la costa norte de Yucatán. “Entramos al manglar sin saber que ese trabajo cambiaría nuestras vidas. Lo que parecía temporal se convirtió en un camino”, expresó.
Con el tiempo, las mujeres aprendieron sobre ecología, flujos de agua, sedimentos y reforestación, pero también sobre el valor del conocimiento comunitario. “Cuando una comunidad conoce su ecosistema, lo defiende mejor, lo cuida mejor y lo transmite mejor a las nuevas generaciones”, afirmó.

Restaurar procesos, no solo paisajes
El trabajo del colectivo comenzó en la Curva de Yucalpetén, donde el suelo elevado y la alta salinidad habían afectado la circulación del agua. “Ahí entendimos que restaurar manglar es recuperar procesos, no solo paisaje”, dijo Vázquez Lira.
Posteriormente, el grupo amplió su labor en la Ciénega de Progreso, interviniendo cerca de 110 hectáreas dentro de la Reserva Estatal Ciénagas y Manglares de la Costa Norte de Yucatán. Las tareas incluyeron desazolve, apertura de canales y recuperación del flujo hídrico.
Su experiencia trascendió fronteras: en 2022 fueron reconocidas junto con los manglares en Celestún, como parte de un esfuerzo regional de restauración.

Alianzas que fortalecen
El trabajo de Las Chelemeras ha contado con el acompañamiento de instituciones académicas como CINVESTAV-Mérida y la UNAM (ENES Mérida), además de organizaciones como The Nature Conservancy (TNC), el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) y PRONATURA.
“Esto ha permitido construir un diálogo entre el conocimiento científico y el conocimiento comunitario”, explicó la representante, quien subrayó que más allá de los recursos, “el acompañamiento constante, la confianza y el trabajo conjunto han sido fundamentales para sostener este proceso”.
Resistir y transformar
El camino no ha sido fácil. “Enfrentamos la falta de recursos, la incertidumbre y el menosprecio. Hubo quienes dudaron, quienes se burlaron y quienes dijeron que este no era trabajo para mujeres”, recordó Vázquez Lira.
Sin embargo, el colectivo perseveró. “Seguimos cuando no había herramientas. Seguimos cuando no había apoyo. Seguimos cuando nadie estaba viendo”, enfatizó.
Esa constancia ha permitido ver resultados tangibles: “Donde antes había áreas degradadas, hoy hay manglar vivo, agua que vuelve a circular y un ecosistema que poco a poco se recupera”.

Restaurar también es comunidad
Las Chelemeras han involucrado a más de 1,000 personas en jornadas de voluntariado, talleres y recorridos educativos. “Hemos demostrado que la restauración también es comunidad”, afirmó Vázquez Lira.
El regreso de peces, jaibas y aves al manglar es prueba de que el ecosistema se está regenerando. Pero el mayor logro, dijo, es el cambio personal y colectivo: “Hoy Las Chelemeras no solo somos mujeres que trabajan en el manglar; somos mujeres que lo entienden, lo defienden y lo enseñan”.
Un llamado a otras mujeres
Durante su discurso, Vázquez Lira hizo un llamado a que más mujeres se sumen a la conservación ambiental. “Porque cuando una mujer avanza, no avanza sola. Abre camino. Cambia realidades. Transforma su entorno”, expresó con firmeza.
Pidió que el reconocimiento “no sea un punto final, sino una promesa: la promesa de seguir apoyando a Las Chelemeras, de fortalecer su trabajo y de abrir más caminos para que otras mujeres se sumen a la defensa del manglar”.
Ética del cuidado y liderazgo comunitario
El reconocimiento “Elvia Carrillo Puerto” simboliza la fuerza de las mujeres que transforman su entorno desde la raíz. “Hoy, al reconocer a Las Chelemeras, se reconoce mucho más que una trayectoria de trabajo. Se reconoce una ética del cuidado, una forma de liderazgo que nace de la experiencia, de la necesidad y del compromiso con la vida”, afirmó Vázquez Lira.

El colectivo propone seguir generando espacios de formación, mejorar las condiciones laborales y visibilizar el trabajo femenino en la conservación. “Si más mujeres participan en la restauración del manglar, no solo gana el ecosistema. También se fortalecen las familias, la economía local y el cuidado del territorio”, concluyó.
Con este reconocimiento, Las Chelemeras confirman que restaurar manglares es restaurar esperanza, y que la fuerza de las mujeres puede devolverle vida al paisaje y dignidad a la comunidad.