>>>La disputa por el cierre del antiguo parador turístico de Chichén Itzá encendió la inconformidad de artesanos y guías de Pisté, quienes acusan que la medida amenaza el sustento de miles de familias mayas que dependen del turismo en una de las zonas arqueológicas más importantes del mundo.
Alejandro Ruvalcaba.
TINUM, YUCATÁN, 19/05/2026. —El sol caía sobre la carretera de Pisté cuando los primeros grupos de artesanos comenzaron a reunirse frente al antiguo parador turístico de Chichén Itzá. Las vallas metálicas, los conos naranjas y los carteles de colores se convirtieron en símbolo de una inconformidad que lleva semanas creciendo: el cierre del acceso tradicional al sitio arqueológico, una medida que muchos consideran una herida directa a la economía y al corazón de la comunidad.
La decisión de clausurar el parador coincidió con la apertura del nuevo Centro de Atención a Visitantes (CATVI), una moderna infraestructura pensada para mejorar la experiencia de los turistas.
Sin embargo, para los habitantes de Pisté, el cambio representa más que una reubicación: es la pérdida de un espacio que durante cuatro décadas ha sostenido la vida de cientos de familias.
El nuevo complejo incluye un Mercado de Artesanías donde se pretende trasladar a los vendedores del antiguo parador y de los corredores del sitio, pero los artesanos y guías aseguran que el flujo de visitantes —y por tanto sus ingresos— disminuirá drásticamente.

“Y un adicional y un adicional que creo que es clave para todos, para recuperar también nuestras tradiciones, recuperar también nuestras tradiciones y rituales también en el sitio arqueológico”, expresaron en un video difundido en redes sociales, apelando no solo a la economía, sino a la identidad cultural que sienten amenazada.
La tarde del lunes, 13 representantes del Consejo Indígena de Gobierno se sentaron en una mesa de negociación con autoridades del Gobierno Federal, estatal, del INAH y del INPI. El diálogo se rompió cuando se abordó el cierre definitivo del parador. Desde entonces, la tensión se ha extendido por las calles de Pisté.
Esa misma noche, la comunidad se reunió para expresar su rechazo. Entre los murmullos y las luces de los celulares, un artesano tomó la palabra y lanzó una acusación que resonó entre los presentes:

“Han traicionado al pueblo de Pisté, nos han traicionado a los artesanos, ha traicionado a la comunidad de Pisté, así que el pueblo de Pisté del día de hoy (noche del lunes) va a estar unido para defender nuestro patrimonio, no solamente es un juego, es la economía de nuestro pueblo”, manifestó con voz firme.
El llamado a la unidad se repitió una y otra vez. “Así que toda la gente que está aquí los estamos invitando a mantenernos unidos para defender lo que es nuestro, vamos a permanecer el tiempo que sea necesario hasta que el Gobierno venga a darle solución a esto”, añadió el portavoz, mientras los asistentes respondían con aplausos y consignas.
Los inconformes insisten en que su movimiento no busca enfrentamientos, sino respeto a los derechos de la comunidad maya.
“No venimos a pelear, no venimos a enfrentar convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Hoy presentamos un convenio en donde viene respaldado todos los derechos de la comunidad maya”, afirmó uno de los artesanos.
Durante las negociaciones, aseguran que percibieron una decisión ya tomada. “Hoy los 13 consejeros elegidos por la comunidad estuvimos debatiendo punto por punto el convenio que se llevó a cabo, pero sí sospechábamos algo porque le estaban dando largas hasta que llegó el momento que entonces ellos se aferraron a decir es bola cantada el cierre del parador”, expresó el portavoz.
La preocupación es profunda. Los habitantes calculan que cerca de dos mil personas podrían verse afectadas por el cierre.
“Compañeros, el cierre del parador la vamos a defender porque de ahí depende la economía de este pueblo. Vuelvo a repetir, no es un problema de artesanos, es un problema de la comunidad Maya de Pisté, que está amenazada su economía”, insistió otro de los líderes.


El martes, como acto de resistencia, los artesanos y guías permitieron el acceso gratuito de turistas por la antigua entrada. Se estima que llegaron cerca de mil visitantes. Horas después, las autoridades anunciaron el cierre temporal tanto del CATVI como del parador.
“Durante el día de hoy, el Centro de Atención a Visitantes (CATVI) y el antiguo parador turístico operado por el Patronato CULTUR permanecerán cerrados al público”, informaron en un comunicado.

“Se adopta de manera preventiva, con el fin de atender aspectos operativos y de coordinación interinstitucional que permitan asegurar la mejor experiencia de visita en el sitio”, detallaron.
El resultado fue un paisaje inusual: turistas caminando entre estructuras vacías, sin vendedores ni guías. “Nos dieron la oportunidad de acceder, por una parte, bien y por otra parte mal, por una porque fue gratuito, pero vienes y no encuentras un guía”, comentó Felipe Santiago, visitante de Oaxaca.


Alfredo Méndez, guía y habitante de Pisté, pidió una solución pronta. “En beneficio de los artesanos, las camionetas que traen la mercancía, los vendedores, los puestos, la gente que vende la comida, que alimenta toda esa gente, todo es una cadena”, explicó.
También alertó sobre la falta de vigilancia: “Hoy tuvimos un pequeño percance con unos turistas subieron (al castillo de Kukulcán), pero nosotros estuvimos aquí haciendo esa labor de custodiar esto que es nuestro patrimonio”, relató.
El conflicto sigue abierto. En Pisté, las noches se llenan de reuniones y las mañanas de incertidumbre. Los artesanos mantienen su barricada y su esperanza, convencidos de que el antiguo parador no es solo una puerta de entrada, sino el símbolo de una comunidad que se niega a desaparecer.