>>>El cierre de Chichén Itzá por el conflicto entre artesanos y autoridades ya golpea al turismo, las ventas y la economía de cientos de familias, mientras empresarios advierten pérdidas crecientes y urgen acuerdos antes de que el daño sea mayor.
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 26/05/2026. —El conflicto por la operación del nuevo Centro de Atención a Visitantes (Catvi) de Chichén Itzá comienza a exhibir sus consecuencias económicas más severas: pérdidas para el turismo, afectaciones al comercio y un clima de incertidumbre que mantiene paralizada una de las principales joyas turísticas de México.
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco Servytur) Mérida, José Enrique Molina Casares, reconoció que el enfrentamiento entre artesanos y autoridades estatales ya provoca afectaciones directas en la actividad económica vinculada al sitio arqueológico.
“Bueno, ahí tenemos un conflicto que ojalá y lo que queremos en la cámara es que se resuelva lo antes posible, que se resuelva de las dos partes tanto de Cultur como de los artesanos”, señaló.
Aunque el sector empresarial reconoce que el nuevo Catvi cuenta con infraestructura moderna para recibir visitantes, el desacuerdo sobre el traslado de comerciantes y artesanos mantiene bloqueada la operación normal de Chichén Itzá.

“Sabíamos que el CATVI trae unas instalaciones muy buenas y muy adecuadas y bueno, pues la disputa es de los que se quieren pasar y no se quieren pasar y desafortunadamente el que sufre finalmente, pues es el turismo, ¿no? Y evidentemente el comercio”, afirmó.
El dirigente empresarial advirtió que el problema ya supera una simple diferencia operativa y comienza a convertirse en un golpe económico para toda la región.
“Chichen es una de las pirámides más famosas del mundo, una de las siete maravillas, atrae a muchísima gente y desafortunadamente por un desacuerdo entre dos grupos, pues traemos allá pérdidas mayúsculas”, sostuvo.
Cada día de cierre significa menos ingresos para artesanos, guías turísticos, comerciantes, restauranteros, transportistas y operadores turísticos que dependen del flujo constante de visitantes nacionales y extranjeros.
A pesar de ello, el conflicto continúa sin resolverse completamente, mientras el sitio arqueológico permanece atrapado entre negociaciones, resistencia de grupos inconformes y la presión económica que ya comienza a sentirse en el sector turístico.
Molina Casares insistió en que el diálogo debe prevalecer para evitar que las pérdidas sigan aumentando.
“Nuestra invitación es que se sienten en la mesa, que negocien, que lleguen a un acuerdo para que se puedan abrir las puertas de Chichén”, expresó.

Aunque Canaco Mérida descartó fungir como mediador formal, el organismo empresarial confirmó que mantiene comunicación con ambas partes para insistir en la necesidad de alcanzar consensos.
“No, hemos estado en comunicación con las dos partes, ¿no? Y lo hemos dicho muy claramente a las dos que ojalá lleguen a un acuerdo”, comentó.
El presidente de la Cámara reconoció que existen reportes de pérdidas económicas, particularmente en ventas relacionadas con el turismo.
“Sí, bueno, hemos tenido reportes de pérdidas, ¿no? De en ventas”, indicó.
Mientras tanto, algunos turoperadores han comenzado a modificar rutas y trasladar visitantes hacia otros sitios arqueológicos del estado para intentar reducir las afectaciones provocadas por el cierre de Chichén Itzá.
“También sabemos que los turoperadores se han movido a otros sitios arqueológicos para subsanar esto y esperemos que realmente se resuelva lo antes posible”, explicó.
Sin embargo, empresarios advierten que el daño económico podría agravarse si el conflicto continúa prolongándose, especialmente en plena temporada turística.

“Mientras más tiempo paramos cerrado, cada día son ventas perdidas, son espacios de oportunidades de vender menos”, lamentó.
Finalmente, Molina Casares aseguró que perciben voluntad política y disposición para alcanzar acuerdos, aunque reconoció que aún falta convencer a grupos que se resisten al nuevo esquema de operación del Catvi.
“Nosotros creemos que sí hay voluntad política y sabemos que hay voluntades también. Ya bastante de los que estaban allá se han localizado en el CATVI. Todavía falta otro grupo y esperemos que pronto se pongan de acuerdo”, concluyó.