A.R.
MÉRIDA, YUCATÁN, 09/09/2025. —En un estado donde la violencia de género sigue dejando huellas; la Secretaría de las Mujeres de Yucatán (SEMUJERES) enfrenta un enorme desafío: llevar Centros Libres de Violencia a los 106 municipios de la entidad, pues hoy apenas 29 cuentan con estos espacios de atención y apoyo.
La titular de SEMUJERES, Sisely Burgos Cano, reconoció que, pese a los esfuerzos, la realidad aún es de lo más positivo: “seguimos apoyando a los hijos de mujeres que han sido víctimas de feminicidio, a esas familias que quedaron marcadas por la tragedia”, expresó.
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta que en lo que va del 2025 ya se han registrado cuatro feminicidios en Yucatán, una cifra que, aunque menor comparada con otros estados, refleja que la violencia contra las mujeres no se ha erradicado.
Burgos Cano explicó que los Centros Libres no solo brindan asesoría y acompañamiento legal o psicológico, sino también respaldo para acceder a vivienda segura, y apoyo a mujeres que deciden emprender o convertirse en artesanas para romper el círculo de dependencia económica.
Sin embargo, los obstáculos son enormes: falta de presupuesto, infraestructura, personal capacitado y, sobre todo, la resistencia cultural que todavía impide que muchas mujeres denuncien o acudan por ayuda.
“No basta con decirles que están sufriendo violencia, hay que transformar a la sociedad, generar un cambio profundo en la cultura”, advirtió la funcionaria.

El plan, en coordinación con el gobierno federal de la presidenta Claudia Sheinbaum, es ambicioso: lograr que cada municipio cuente con un Centro Libre de Violencia antes de que termine la administración federal; una meta que, de cumplirse, representaría un parteaguas en la atención a las mujeres en el estado.
Pese a ello, Burgos Cano admitió que gran parte del trabajo se hace en silencio y fuera de reflectores, por la sensibilidad de los casos y la seguridad de las víctimas.
“Hay esfuerzos que no son mediáticos, pero se están haciendo en el territorio, en el tejido social, son resultados que quizás no se ven de inmediato, pero son los que transforman vidas”, subrayó.
Hoy, el reto es claro: convertir a Yucatán en un territorio donde ninguna mujer tenga que enfrentar sola la violencia, donde cada municipio cuente con un refugio de esperanza y justicia.