A.R.
MÉRIDA, YUCATÁN, 03/02/2026. —La crisis de contaminación que enfrenta el litoral de Yucatán exhibe un fracaso colectivo sostenido durante años. La escasez de recursos y, sobre todo, la profunda falta de cultura ambiental, han obligado a los tres niveles de gobierno, asociaciones civiles y estudiantes a organizar jornadas constantes para retirar miles de kilogramos de basura que jamás debieron llegar a playas y manglares.
Lejos de ser un fenómeno reciente, se trata de una herencia de negligencia institucional, indiferencia social y simulación permanente, donde el llamado a no tirar basura en la vía pública ha sido sistemáticamente ignorado, transformando zonas costeras de alto valor ecológico en auténticos basureros a cielo abierto.
“El tema de la basura es algo que ya nos está rebasando, todas estas zona costera, además, pues en los últimos años se han repoblado, ya bastante, pero hay un tema que en los municipios no se cuenta con un basurero como tal, normalmente hay una recolecta y se van a los municipios más cercanos, pero todo es a cielo raso, o sea, no tenemos como un lugar donde se pueda dar tratamiento a lo que se necesita a la basura”, señaló la diputada morenista María Esther Magadán Alonzo.

De acuerdo con informes de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), tan solo en 2025 se recolectaron 33 mil 707 kilogramos de residuos retirados de playas y manglares del estado, una cifra que evidencia la magnitud del problema y la urgencia de soluciones estructurales.
Ante este escenario, la legisladora consideró indispensable que los tres niveles de gobierno asuman su responsabilidad y ejecuten acciones concretas para mejorar el manejo integral de los residuos, desde la recolección hasta su disposición final.

“Ya debería de accionar en esto porque Mérida es el único municipio que cuenta hoy por hoy con toda la infraestructura para dar un tratamiento a la basura, pero pues estos municipios costeros no. ¿Qué pasa también?, que en los municipios hace falta para un buen proceso de recolecta de basura”, abundó la diputada.
No obstante, advirtió que el problema no se limita a la falta de infraestructura, sino también a las decisiones cotidianas de la población, que ante la ausencia de camiones recolectores opta por deshacerse de sus desechos de la manera más fácil y dañina.

“¿Y qué hace la gente?, pues cuando tiene su basura, pues lo más rápido, lo más fácil es ir a tirarlo al patio o al mar o a la playa y desgraciadamente también a falta esa educación y cultura por los pobladores que estaban acostumbrados a hacer este tipo de situación comúnmente o antes era el tema de la quema de basura, tenías basura, la quemabas y ya”, explicó.

A ello se suma el costo del servicio de recolección, que varía entre 25 y 200 pesos, dependiendo de las Leyes de Hacienda de municipios como Celestún, Hunucmá, Progreso, Ixil, Sinanché, Yobaín, Dzidzantún, Telchac Puerto, Dzilam de Bravo, San Felipe, Río Lagartos y Tizimín, lo que en muchos casos se convierte en un incentivo para prácticas ilegales y contaminantes. Simplemente, en Celestún, las cuotas llegan hasta los 80 pesos.
Tan solo en una jornada dominical de limpieza, realizada por la SDS, el Ayuntamiento de Telchac Puerto, recolectaron: 238.7 kilos de basura general, 70 de chatarra, 55.3 de vidrio, 15 en llantas, 14 de PET (platico) y 2.7 de aluminio; lo que expone, la falta de cultura ciudadana y la poca infraestructura municipal.

Magadán Alonzo sostuvo que, en lugar de destinar recursos y voluntades únicamente a levantar basura, estos esfuerzos deberían enfocarse en acciones preventivas y de restauración ambiental, como la reforestación, y no en corregir los efectos de la irresponsabilidad ajena.
“Yo creo que se deben de empezar por los cabildos, empezar a hacer sanciones, es tener allá unas leyes más fuertes con el tema de la basura; de tirar la basura para la ciudadanía; y que también todos los ciudadanos participemos, que ya no lo normalicemos ni dejemos de lado eso. Hay campañas de limpieza, de esto, pero no pasan ni dos meses y otra vez ya está igual todo, entonces tenemos que empezar por allá, por el tema de la conciencia y la inversión”, sostuvo.

Finalmente, la legisladora subrayó que, además de campañas de concientización, es necesario aplicar sanciones económicas reales para frenar prácticas como la quema de basura o su abandono en playas y manglares.
El Ayuntamiento de Progreso mantiene un programa permanente de limpieza, debido al alto número de habitantes y a la afluencia diaria de miles de turistas. Esta medida es necesaria porque, en muchas ocasiones, la basura no se deposita en los lugares adecuados y el viento la arrastra hasta las zonas de playa y los manglares, afectando estos ecosistemas.

El mismo alcalde progreseño Erick Rihani González, desde cuando era diputado local (en la pasada administración) mantuvo un programa para realizar constantemente limpieza en zonas de dunas, playas de la cabecera municipal, y sus comisarías, así como en la ría, con el fin de que, no dañar más a la flora y fauna de la zona.

“La conciencia, desgraciadamente de nosotros los ciudadanos, muchas veces la única forma de que entendamos es con leyes que tengamos que respetar y en este caso, si hay sanciones económicas, porque a veces es la única forma de que la gente empieza a reaccionar; cuando hay una sanción económica hacia algo que no estás haciendo bien, es cuando entonces empiezas a tomar un poquito más de conciencia”, concluyó la legisladora.

Inclusive la SDS, mantiene un programa ambiental, que es un proceso que pretende formar y crear conciencia a todos los seres humanos con su entorno, siendo responsables de su uso y mantenimiento.

“La educación ambiental debe impartirse de manera formal y no formal desde las aulas y en todo el estado de Yucatán teniendo un enfoque integral que permita a la sociedad caminar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, llegando a todos los sectores utilizando los recursos didácticos adecuados para las actividades de enseñanza y de aprendizaje”, explicó la dependencia.