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“Cuando una lengua resiste, un pueblo sigue vivo”

“Cuando una lengua resiste, un pueblo sigue vivo”

>>>A 23 años de la Ley de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, especialistas y autoridades se reunieron en el Congreso de Yucatán para reflexionar sobre los avances y desafíos en la protección de la lengua maya, considerada memoria, identidad y una forma de entender el mundo que aún lucha por mantenerse viva en la vida cotidiana.

Alejandro Ruvalcaba.

MÉRIDA, YUCATÁN, 14/03/2026. —La defensa de las lenguas indígenas es también la defensa de la memoria, la identidad y la forma en que los pueblos entienden el mundo. Bajo esa premisa, la diputada de Morena, Neyda Aracelly Pat Dzul, llamó a fortalecer la protección y aplicación de los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas durante la inauguración del conversatorio “Derechos lingüísticos de los pueblos indígenas: memoria, vigencia y futuro a 23 años de la Ley”, realizado en el Congreso del Estado.

El encuentro reunió a especialistas, autoridades, legisladores, representantes de la sociedad civil y defensores de la lengua maya con el propósito de reflexionar sobre los avances alcanzados, los desafíos pendientes y las propuestas necesarias para garantizar el cumplimiento de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas.

El conversatorio fue encabezado por la legisladora Neyda Pat Dzul, acompañada por la titular de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, Patricia Martín Briceño, así como por el director general de Museos y Patrimonio de la dependencia, Fidencio Briceño Chel.

Durante su intervención, la diputada subrayó que hablar de derechos lingüísticos en Yucatán implica reconocer que la lengua maya no es solo un medio de comunicación, sino una herencia viva que conecta a las comunidades con su historia, su cosmovisión y su forma de habitar el territorio.

“Hablar de derechos lingüísticos aquí es hablar de la lengua maya, de la memoria viva de nuestras comunidades, de la identidad de nuestro pueblo y de la necesidad de construir instituciones que respondan con mayor sensibilidad, con mayor justicia y con mayor respeto a la diversidad cultural que nos define”, expresó.

La legisladora señaló que, a más de dos décadas de la promulgación de la Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, resulta necesario hacer una pausa para reflexionar sobre el camino recorrido y los desafíos que aún persisten para que estos derechos se ejerzan plenamente.

“A 23 años de la Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, este encuentro nos permite revisar qué se ha avanzado, qué sigue pendiente y qué acciones debemos impulsar para que la lengua no sea solamente reconocida en el marco jurídico, sino verdaderamente protegida y garantizada en la vida cotidiana”, señaló.

Pat Dzul sostuvo que la defensa de los derechos lingüísticos no debe entenderse únicamente como un acto simbólico o cultural, sino como una causa profundamente vinculada con la dignidad humana y el reconocimiento pleno de los pueblos originarios.

“Desde este Congreso reiteramos que la defensa de los derechos lingüísticos no es un asunto accesorio simbólico; es una causa vinculada con la dignidad, con la igualdad, con el acceso a la justicia, a la salud, a la educación y con el reconocimiento pleno de los pueblos indígenas como sujetos de derecho”, puntualizó.

Por su parte, la secretaria de la Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño, destacó que la lengua maya ocupa un lugar central dentro de las políticas culturales del gobierno estatal, al tiempo que subrayó que no debe entenderse únicamente como un patrimonio del pasado, sino como una lengua viva que debe tener presencia real en los espacios institucionales, educativos y culturales.

En tanto, Fidencio Briceño Chel advirtió que, a pesar de los avances legales alcanzados en los últimos años, el número de hablantes continúa disminuyendo, por lo que consideró indispensable traducir el reconocimiento jurídico de estos derechos en políticas públicas concretas y efectivas.

Durante el conversatorio también se destacó la importancia de llevar estas reflexiones directamente a las comunidades mayahablantes, escuchar a sus habitantes y construir políticas públicas que respondan a sus necesidades y realidades.

Entre las propuestas planteadas se encuentra ampliar la presencia de la lengua maya en documentos oficiales, señalética, campañas institucionales y espacios digitales, así como fortalecer la participación comunitaria en el diseño de políticas lingüísticas.

Finalmente, los participantes coincidieron en que la preservación de la lengua maya no es únicamente una tarea cultural, sino un compromiso con la justicia social, los derechos humanos y el reconocimiento pleno de los pueblos originarios, cuya voz sigue viva en cada palabra que resiste al paso del tiempo.