>>>Con apoyos de 10 mil a 30 mil pesos, sin intereses ni garantías, el programa busca fortalecer los negocios de mujeres que participan en los 45 Centros LIBRE del estado. La autonomía financiera también se plantea como una herramienta para prevenir y salir de la violencia.
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 03/11/2026. —Para muchas mujeres, conseguir un crédito representa una puerta cerrada por falta de avales, garantías o ingresos comprobables. En Yucatán, 400 emprendedoras recibieron financiamientos sin intereses para impulsar sus negocios y ampliar sus posibilidades de construir una vida independiente.
A través del programa Libertad Mujer, el Gobierno estatal y Financiera para el Bienestar (Finabien) entregaron apoyos de 10 mil, 20 mil y 30 mil pesos a mujeres vinculadas con los 45 Centros LIBRE distribuidos en la entidad. La inversión anunciada para esta entrega fue de 6 millones 250 mil pesos.

El gobernador Joaquín Díaz Mena destacó que los créditos no exigen avales ni garantías materiales, una condición que busca facilitar el acceso a recursos para mujeres que históricamente han enfrentado obstáculos para obtener financiamiento, particularmente en comunidades rurales y mayas.
“A ninguna mujer le estamos pidiendo que empeñe su casa ni que dé documentos que pongan en riesgo su patrimonio. Y eso dice mucho, amigas y amigos, porque estamos confiando en las mujeres de Yucatán”, afirmó.

El mandatario sostuvo que contar con ingresos propios puede marcar una diferencia en la vida de quienes enfrentan violencia y necesitan condiciones económicas para tomar decisiones. “Ninguna mujer nació para vivir con miedo, para soportar humillaciones, golpes o palabras que lastimen su alma”, expresó.
La secretaria de las Mujeres, Sisely Burgos Cano, puso el acento en una realidad que suele permanecer detrás de las historias de violencia: la dependencia económica que impide a algunas mujeres abandonar a sus agresores, ante el temor de no poder mantener a sus hijas e hijos.
“Porque cuando una mujer tiene ingresos propios, cuando puede fortalecer su negocio y tomar decisiones sobre su dinero, amplía sus posibilidades de construir una vida independiente, digna y libre de violencia”, señaló.
Sin embargo, la funcionaria reconoció que el financiamiento no representa una solución definitiva a las desigualdades. “Un crédito, hermanas, no nos va a resolver por sí solo todas las desigualdades que sufrimos las mujeres, pero puede convertirse en una oportunidad para comenzar a cambiar nuestra historia”.
De una herencia familiar a un negocio propio
Entre las beneficiarias está Mayra Patricia Chí Pérez, de 32 años, originaria de San José Oriente, comisaría de Hoctún. Aprendió a bordar punto de cruz desde niña, gracias a las enseñanzas de su abuela y su madre. Hace cinco años convirtió ese conocimiento en un emprendimiento que contribuye al sostenimiento de sus dos hijos.
El crédito le permitirá adquirir telas, mallas, estambre, un maniquí y una vitrina, además de acondicionar un espacio en su vivienda para trabajar y exhibir sus prendas. Su objetivo es avanzar hacia la instalación de un taller propio.
“Para mí bordar no es solamente ganar dinero, es hacer algo que amo, es mantener vivas mis tradiciones, sentirme orgullosa de ser una mujer maya”, compartió.

Su testimonio también expuso las desigualdades que enfrentan las mujeres de las comunidades para acceder a oportunidades económicas. “Antes muchas veces se daba más importancia a los hombres cuando se trataba de oportunidades económicas y las mujeres nos quedábamos atrás”, recordó.
La entrega de estos créditos representa una oportunidad para que el trabajo de las mujeres tenga mayores posibilidades de crecimiento, pero también plantea un reto para las instituciones: garantizar que el apoyo financiero esté acompañado de asesoría, seguimiento y atención integral.
Porque la independencia económica no se construye únicamente con un préstamo. También requiere condiciones para que los negocios prosperen y para que ninguna mujer tenga que elegir entre soportar la violencia o enfrentar la incertidumbre de no tener recursos para salir adelante.