>>> Familias de Ciudad Caucel, Susulá y Chalmuch soportan malos olores, moscas y humo, mientras el Ayuntamiento de Mérida, encabezado por Cecilia Patrón Laviada, enfrenta el reclamo de atender de fondo la problemática del relleno sanitario.
Alejandro Ruvalcaba.
MÉRIDA, YUCATÁN, 21/10/2026. —“Vivir encerrados en nuestra propia casa para aguantar la podredumbre de afuera no puede ser nuestra idea de bienestar”, sentenció la diputada de Movimiento Ciudadano (MC), Larissa Acosta Escalante, al denunciar las condiciones que enfrentan familias de Ciudad Caucel y las comisarías de Susulá y Chalmuch por la operación del relleno sanitario de Mérida.
La legisladora, coordinadora de la bancada de MC en el Congreso de Yucatán, puso el foco en una problemática que, afirmó, afecta la vida cotidiana de quienes viven a menos de un kilómetro del sitio, mientras la administración municipal encabezada por la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada tiene ante sí el desafío de ofrecer una solución de fondo; pero la actuación es casi nula.
El contraste es contundente: mientras los residuos del resto de la ciudad son recolectados y trasladados, las comunidades cercanas al vertedero deben lidiar con los efectos que denuncian sus habitantes, desde olores insoportables hasta plagas de moscas y humo provocado por incendios en el lugar.

“Mientras el camión recolector se lleva los desechos del resto de la ciudad, estas comunidades se quedan con la contaminación, padeciendo olores insoportables, plagas de moscas, humo por incendios en el sitio y la necesidad de mantener puertas y ventanas cerradas bajo el intenso calor meridano”, describió Acosta Escalante.
La crítica apunta a una deuda que no puede resolverse con discursos sobre bienestar urbano: para las familias afectadas, el problema se traduce en tener que cerrar sus viviendas para intentar reducir las molestias, incluso durante las altas temperaturas de Mérida.
Estudio documenta afectaciones
Como parte de sus argumentos, la diputada citó una investigación del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), realizada entre 251 residentes de estas zonas, según la cual el 76% de los habitantes necesita mantener cerrados sus hogares para reducir las molestias asociadas con el basurero.
Acosta Escalante recordó que respirar aire limpio y vivir sin que los residuos pongan en riesgo la salud son derechos que las autoridades deben proteger. En ese sentido, sostuvo que las obligaciones constitucionales no pueden depender de la ubicación o de la distancia de una comunidad respecto del centro de la ciudad.
“Esas obligaciones no se detienen en el periférico: tienen que valer exactamente igual en Susulá, en Caucel y en Chalmuch. Decidir dónde se tira la basura es decidir qué familias cargan con los desechos de todos los demás”, puntualizó.
El señalamiento cuestiona la distribución de las cargas ambientales que genera el manejo de residuos en Mérida: mientras toda la ciudad produce basura, las molestias denunciadas se concentran en comunidades próximas al sitio de disposición.
Exige reubicar el relleno y fijar plazos
Ante este escenario, la legisladora hizo un llamado directo al Ayuntamiento de Mérida y a la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada para que asuman una decisión de fondo que contemple la reubicación del relleno sanitario y el cierre progresivo del sitio actual en Susulá, con fechas definidas y presupuesto asignado.
También planteó transformar el manejo de los residuos mediante la separación desde su origen, el aprovechamiento de los desechos orgánicos y el reciclaje, como parte de una estrategia que reduzca la cantidad de basura que llega al vertedero.
La propuesta incluye seleccionar un nuevo terreno con criterios técnicos, proteger los recursos hídricos, considerar el crecimiento urbano y evitar que otra comunidad termine enfrentando las mismas condiciones. Asimismo, pidió trabajar en la recuperación ambiental del espacio que actualmente ocupa el relleno sanitario.

Para Acosta Escalante, mantener la situación sin una ruta clara prolonga la carga que soportan las familias cercanas y deja sin respuesta una demanda relacionada con su calidad de vida.
“Ya basta de pedirle a la gente que aguante lo inaguantable, necesitamos autoridades con agallas de decidir distinto para dejar de normalizar lo inhumano. La basura que sacamos de nuestras casas no puede seguir quitándole la salud, la tranquilidad y la dignidad a los hogares de nadie más”, concluyó.
El reclamo de la diputada coloca al Ayuntamiento de Mérida ante una exigencia concreta: presentar una solución verificable, con plazos, recursos y acciones ambientales, para una problemática que, según las denuncias expuestas, afecta diariamente a habitantes de Susulá, Chalmuch y Ciudad Caucel.